El trabajo como Jefe de Mantenimiento Técnico en una Televisión, sea esta privada o pública, conlleva  una gran responsabilidad en cuanto a la gestión de recursos humanos y económicos, con un sólo FIN: NO puede haber un solo segundo de negro en emisión, cueste lo que cueste.

Wikipedia

A lo largo de mi experiencia profesional he pasado por diferentes áreas de trabajo, todas ellas relacionadas con lo que yo siempre he denominado irónicamente “el mundo de la farándula”. Aunque muchos de los aspectos que voy a tratar en este artículo son extrapolables a otras actividades, sólo aquellos lectores que estén relacionados con la emisión, entenderán la importancia de algunos de estos consejos.

  1. Primer consejo: mantén la calma aunque esté ardiendo

Este es el caso más extremo que he vivido. Si, estaba ardiendo el mueble que alojaba la mesa de continuidad, un clemero tenía un falso contacto y el calentamiento provocó que se derritiera el plástico, con el consiguiente pequeño incendio que se controló rápidamente, pero que había que sanear inmediatamente para evitar males mayores. Toda la operación se hizo sin cortar la emisión de media tarde, gracias a un equipo humano profesional y responsable.

2. Rodéate de un equipo humano de confianza

Cuando hablamos de varias continuidades, unos cuantos platós, unas pocas postproducciones, varias salas de sonorización, grafismos, subtitulaciones, etc., además de varios grupos de personas organizados en turnos para cubrir adecuadamente 24x7x365 y la gestión económica de las compras del departamento, es imposible que una sola persona lo tenga todo en su cabeza. Tener a tu alrededor a un equipo de PROFESIONALES implicados y responsables, además de ser una suerte, como lo ha sido en mi caso, es imprescindible para llevar a buen término el trabajo de cada día.

3. Crea rutinas de trabajo para el mantenimiento preventivo, pero procura no llamarlas “rutinas”

Pocos son los técnicos que comprenden que hay que trabajar para no tener que correr. Si hacemos un buen mantenimiento preventivo, realizando todas esas tareas monótonas de limpiar filtros, tomar horas de equipos, hacer backups, pasar antivirus y muchas otras, evitaremos los fallos intempestivos que tanto nos hacen correr y perder los nervios. Todas aquellas rutinas que nos permitan detectar un posible fallo inminente, nos ahorraran disgustos y hay que hacerlas pensando en el beneficio, no en lo aburridas que pueden resultar.

4. Mantén la instalación limpia y organizada

Además del peligro físico que supone un cable cruzado por un pasillo, siempre surgirá la pregunta ¿de dónde viene ese cable? y ¿quién lo puso y porqué? Las lianas y los puentes de patch son recursos que solucionan temporalmente una situación, pero que no se pueden convertir en definitivos. Las salas de aparatos limpias y libres de puentes y lianas son síntoma de una instalación “sana” y fiable.

5. Trabaja de forma coordinada con electricistas y frigoristas

Nunca hay que olvidar que el servidor de vídeo más potente y caro del mundo está enchufado a la red eléctrica y que además, necesita una buena refrigeración que le permita trabajar sin sobrecalentamiento ni condensación. Recurre a los consejos de los especialistas para que ambas instalaciones, la eléctrica y la de aire acondicionado, estén en las mejores condiciones y tengan capacidad suficiente para que los equipos audiovisuales estén funcionando en condiciones óptimas, incluso holgadamente.

6. Mantén una estrecha relación con las áreas de ingeniería

Desde el mismo momento en el que se plantea una nueva instalación o la modificación de una existente, la opinión del departamento de mantenimiento debería ser tenida en cuenta. El contacto con equipos e instalación que tiene un técnico de mantenimiento no lo tiene nadie más y por lo tanto, es recomendable que mantenimiento participe de forma activa en el desarrollo de la ingeniería de aquello que finalmente va a ser su responsabilidad.

7. Asegura la “reparabilidad” de los equipos

Creo que no existe esta expresión, pero la deberíamos acuñar. Con la crisis y la “tacañería” de algunos responsables de compras, se adquieren equipos muy económicos que no están pensados para un uso profesional intensivo y lo que es peor, el supuesto ahorro se convierte en pérdida cuando ante una avería no puedes hacer otra cosa que tirar el equipo y comprar otro. Al igual que no utilizaríamos nuestro vehículo particular para dedicarnos al transporte de mercancías, no podemos pretender que un equipo de 200€ funcione y sea igual de fiable y reparable que uno de 1000€.

8. Prepara caminos alternativos y asegúrate de que los implicados los conozcan.

Cuando se trabaja “en vivo y en directo”, tener previsto el fallo individual de los equipos de la cadena nos evitará sobresaltos. Supongamos un caso simple, pensemos en un proceso en el que añadimos un Compresor/Limitador de audio para asegurarnos de que la señal que suministramos está en normas. Prever su fallo haciendo pasar sus entradas y salidas por patch, nos permitirán puentearlo en caso de avería. De la misma forma, más o menos sofisticada en función de nuestro presupuesto, debemos planear caminos alternativos y sobre todo, una vez creados y probados, ponerlos en conocimiento de todos los implicados.

9. Asume que tus “clientes” son todos aunque no es sea fácil de gestionar 

Cuanto antes lo asumas, antes alcanzarás la calma. Todas las personas que trabajan con tus equipos pueden decirte que no van bien, que dan problemas o que les gustaría que hicieran tal o cual cosa. Al igual que el cliente de un hotel protesta porque no tiene agua caliente, el Operador de Edición te puede decir que no le gusta la colorimetría de su monitor de programa y habitualmente tendrá razón y no se quejará por quejarse. Algunas veces he rechazado un comentario que tras un análisis exhaustivo era cierto.

10. Asegúrate de hablar el mismo lenguaje que tu interlocutor.

No sería la primera vez que alguien le dice por teléfono a un periodista al que le falla el ordenador que apague y encienda la CPU y este, ni corto ni perezoso, apaga el monitor y lo vuelve a encender comentando: pues sigue igual… El periodista ha estudiado periodismo y aunque demos por sentado que debería saber lo que es una CPU, no tiene por qué ser así.

Valora el trabajo de “tu gente”  frente  a alguien externo al departamento.  Los técnicos de mantenimiento tienen una tarea ingrata y con poca o ninguna recompensa moral. Puedo contar con los dedos de una mano y me sobraría alguno, las veces que un usuario llama para decir lo bien o lo rápido que hemos reparado su equipo. Como responsables debemos ser exigentes, pero también debemos valorar los logros de los profesionales a nuestro cargo, que posiblemente sean más de los que vemos. 

Como habéis podido ver, este artículo no contiene mucho contenido técnico, pero creo que es importante una reflexión sobre todos los puntos anteriores, con el único fin de mejorar la apreciación y agradecer a todos nuestros colegas técnicos de mantenimiento el esfuerzo que hacen porque todo funcione.

¿Cuál ha sido tu experiencia es este campo?

Leave comment