HDMI ¿protegido contra la distribución?

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¿Qué impide grabar programas a través del HDMI o reproducir la misma señal el varios monitores? 

Muchos hemos intentado “replicar”, utilizando un distribuidor de HDMI, la señal de un receptor digital TDT o satélite en varias pantallas sin resultado. No hablemos de grabar la señal de ese mismo receptor en un disco duro externo, es casi siempre imposible. ¿Quién es el culpable de esta limitación? El “infame” culpable se llama HDCP, siglas del High-Definition Digital Content Protection y que en castellano vendría a ser la Protección de Contenidos Digitales de Alta Definición.

Desde que se inventaron los grabadores de video analógicos hasta la aparición de las descargas de internet, se ha buscado un sistema de anticopia para evitar que autores y sobre todo productoras, dejaran de perder dinero con la piratería.

Dejando atrás los sistemas analógicos, que se podían esquivar fácilmente, el HDCP incorporado al interface HDMI, es un quebradero de cabeza a la hora de hacer una instalación por muy simple que sea, en la que tengamos que ver la misma imagen en varias pantallas. Vamos a ver de una forma sencilla cómo funciona, para que al menos podamos “entender” porque no funcionan nuestros distribuidores.

Lo primero y más importante es entender que el HDCP es un protocolo de encriptación que requiere un “diálogo” entre el dispositivo que genera la señal, conocido como fuente y que nuestro caso sería el receptor de satélite, y todos los dispositivos destino a los que llegue o por los que pase la señal, discriminando entre aquellos que son destino final como pantallas o proyectores y los que repiten la señal, tales como distribuidores o matrices.

El protocolo de encriptación tiene tres fases fundamentales: autenticación, encriptado y renovación.

Durante la autenticación, se intercambian mensajes codificados entre la fuente y el receptor que determinan: la identidad del receptor, si puede o no aceptar contenido protegido y lo identifican como receptor final o repetidor. Si el receptor es un dispositivo repetidor, sus salidas comienzan el mismo proceso con los dispositivos que están conectados “aguas abajo”, es decir, cada salida de un distribuidor recaba la información del equipo conectado, reportándola “aguas arriba” hasta el dispositivo fuente. Para que la autenticación tenga éxito, es necesario que:

  • El primer receptor sea capaz de reportar que es válido en menos de 100ms
  • Que las identidades y topología de conexión de todos los dispositivos conectados llegue antes de 5 seg.
  • Que todos los dispositivos sean capaces de interpretar el HDCP y que sus derechos no hayan sido revocados.
  • Que haya menos de 128 dispositivos conectados excluyendo la fuente.
  • Que haya menos de 7 niveles de repetidores de señal.

Si se cumple todo lo anterior, la autenticación tendrá éxito y se procederá a la encriptación del contenido utilizando un código secreto de 56bit que también se utiliza en el receptor para desencriptar y en último caso, mostrar la imagen. La clave de encriptación es calculada por cada dispositivo fuente HDCP y transmitida por el HDMI, renovándose periódicamente durante los intervalos de sincronismo vertical.

La tercera fase, de renovación, se debería conocer como fase de revocación ya que hace referencia a la capacidad del organismo que concede las licencias para revocarlas cuando se hayan utilizado de forma fraudulenta. Estas licencias pasan a formar parte de una lista que se distribuye en contenidos protegidos, como discos Blu-ray,  que renuevan la lista negra de los dispositivos no autorizados y que queda grabada en los dispositivos fuente.

Todo lo anterior corresponde a las versiones de HDCP 1.x, en la última versión de HDCP 2.0, que aumenta la seguridad, se sustituye la clave de 56 bits por dos algoritmos estándar: para la autenticación un sistema RSA con claves de 1024 y 3072 bits y para la encriptación de contenidos, un sistema AES de 128 bits. Se reduce el número máximo de capas de repetidores a 32.

Resumen

Todos los equipos utilizados en una instalación digital, ya sea HDMI o DVI, deben cumplir con el estándar HDCP. Muchos equipos DVI cumplen HDCP 1.1 mientras que la mayoría de lo que encontremos con HDMI será HDCP 2.0, lo que unas veces nos beneficiará y otras nos perjudicará ya que no son totalmente compatibles. Debemos tener en cuenta que cada contenido tiene un número de licencias asignado, es decir, que un canal generalista sintonizado en un receptor de satélite, es muy probable que soporte su distribución, mientras que el mismo receptor de satélite, al reproducir una taquilla, puede que solo permita un destino, por lo que dejará de verse si lo tenemos conectado a cualquier tipo de distribuidor o grabador.

Soluciones para instalación

En algunos casos, el cambio de formato de señal entre HDMI y DVI hace que sea difícil para el equipo fuente discernir si el equipo receptor es capaz o no de manejar el protocolo HDCP. Esta funcionalidad no está garantizada y de hecho, no siempre funciona, obligando a probar en cada caso concreto.  Con señales tipo Broadcast, HD-SDI o 3G-SDI, no funciona en ningún caso ya que estas no contemplan la posibilidad de protección de contenido, inhabilitando toda fuente la conversión.

El conversor de SHE HD01-2 realiza la conversión a DVI+Audio de la señal HDMI, manteniendo la señal en un entorno digital de alta calidad. Cumple HDCP realizando una perfecta conversión a DVI desde cualquier señal HDMI, incluyendo las de 3D.

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